3 nov. 2008

¡No me comprendes!
“¡Pues claro que te comprendo!. Somos amigos, ¿no?”. Respuesta habitual entre “colegas”. Esta expresión es mucho más frecuente entre progenitores y descendientes (hij@s). Llegó el momento en el que la persona adolescente se siente distanciad@ de los padres, porque no la comprenden. Los padres sufren y no digamos los afectados (masc./fem.).
El problema está en que no encontramos las palabras adecuadas en castellano para decir que no tenemos soluciones para todo. Las personas adultas respondemos con las mismas frases a nuestr@s hij@s: ¡pues claro que te comprendo!. Ahora bien, ¿en qué consiste “comprender”?. Quizá la etimología del vocablo nos ayude a “comprendernos” mejor los unos a los otros: “cum” = por completo; “prehendere” = coger; captar; de ahí que “comprehendere” signifique “coger en su totalidad”.
Este vocablo se usa desde hace más de dos mil años para decir que “somos capaces de coger/captar todos los elementos que componen una idea, un sentimiento, una concepción, ya sea abstracta o concreta, de las cosas”; por ejemplo: “comprendemos el mecanismo que hace funcionar una maquinaria cualquiera”, porque somos capaces de abarcar todos los elementos que lo componen. De igual manera, comprenderemos a otra persona cuando hayamos “cogido/captado” todos los elementos que conforman su sentir. Pero ahora viene la pregunta ¿quién es capaz de abarcar todos los componentes que están amasándose en el cerebro o en el sentimiento de otra persona?. No somos capaces de acceder a “comprenderlos”. Somos humanos y, por tanto, imperfectos. No tenemos la posibilidad de meternos dentro de los demás y mirar con sus ojos, de sentir lo que sienten, de pensar lo que piensan, .... de ponernos en el lugar del otro individuo.
La conclusión se nos hace fácil: si no comprendemos es porque no tenemos la opción de la ubicuidad, la de introducirnos en la mente de los demás, la de sentir como la otra persona, entonces ¿por qué se nos exige que la comprendamos?. ¡Lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible¡, como dijo el inefable Guerra, torero de nuestra tierra.
Dicho esto, hay que ser positivos y pensar que poniendo cada cual de su parte, podemos buscar lugares donde encontrarnos (me refiero dentro de una situación concreta), pero, como somos conscientes de nuestras limitaciones, todos debemos ser “comprensivos” con los demás y no exigirle más de lo que pueda ofrecer. Daremos nuestra opinión, haremos recomendaciones, diremos palabras de consuelo, plantearemos soluciones, probablemente subjetivas, etc., etc., pero no podremos “comprender” la situación personal de los demás.
Si somos conscientes de nuestras limitaciones, probablemente, seremos más comprensiv@s; de ahí se desprende que más tolerantes, pues la tolerancia es una parte muy importante de la co-educación.
Luis Domingo

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