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22 ene 2012

atrevete a cambiar

Nuestra compañera Fuensanta nos manda este video del rapero Nach, no te lo pierdas!!!! y atrévete a ser tu mism@ y a cambiar el mundo.

19 nov 2009





Alienación
Cuando alguien deja o permite que otra persona le controle los pensamientos y/o sentimientos estamos hablando de alienación.

La base etimológica (=étimo) de este término proviene del latín alienatio, que a su vez procede de alius, el otro [individuo]. Esto nos lleva inmediatamente a plantearnos algunas preguntas ¿quién es el “otro”?, ¿qué papel desempeña el “otro” en la actividad o en la vida del “uno” (entendido como “yo”)?, ¿hay alguien que no soy yo y que actúa como si fuera yo?, o ¿soy yo el que se comporta como si fuera otro?. No, no es un trabalenguas, ni un acertijo, ni siquiera filosofía barata, es simplemente que estoy despistado, porque yo no soy el que está tomando la decisión, tampoco el que está pensando por sí mismo, sino el que se siente influenciado por otro, o sea, mi característica manera de pensar ha muerto, el sujeto ha dejado de ser activo y se ha vuelto pasivo: está alienado, su pensamiento ya no le pertenece.
Todas las personas estamos en un momento dado alienadas, en mayor o menor medida, pues esa actitud forma parte de la esencia del ser humano, de lo mediato, pero el problema surge cuando deseamos intensamente que alguien ocupe un lugar decisivo en nuestro pensamiento, que tome las decisiones por nosotros, aunque consideremos erróneamente que las hemos tomado libremente. Esto puede surgir porque hay quien “necesita” sentirse dominado o guiado por otros individuos en sus actos, entonces es cuando se descubre el problema que estaba latente en él/ella, pues goza y sufre al mismo tiempo cuando comprende que otro,/-a ha ocupado un lugar en ese punto desde el que se toman las decisiones: hay un conflicto entre el “yo” racional y el “yo” que quiere ser dominado.
Para la persona alienada en una determinada situación hay que considerar que ha sido un accidente lo que le ha sucedido, que es transitorio y que se le pasará en el primer momento que se dé cuenta de la situación en la que se encuentra. La reacción inmediata suele ser la del desencanto, la de sentirse defraudada,-o por la otra persona, la de desconfiar en todos y en casi todo, la de la frustración. Estamos hablando de situaciones como las del enamoramiento, cuando alguien ve a través del “otro” o de la “otra”, cuando se nos taponan los conductos del pensamiento libre, cuando nos sentimos adormecidos por el placer y la satisfacción que conlleva el que otros nos consideren el centro de su pensamiento, cuando sentimos que otros nos hacen visibles, que se dan cuenta de que existimos, que nos valoran. En cambio, cuando se trata del amante (varón o mujer), puede suceder que no nos demos cuenta de que nos está tratando como un objeto en el que ejerce su sentido de dominador,-a. En ese caso nos hace sumisos, nos anula, nos controla y, además, siente placer con lo que hace, que no es ni más ni menos que la destrucción de la parte esencial del “otro”. Es algo totalmente incompatible con la dignidad.
Hay que estar siempre a la expectativa y no dejar que otros nos manipulen, pues ser persona alienada no es algo que favorezca nuestro desarrollo personal, así que persona “alie...nada”, pues nada de nada. La alienación puede crear monstruos y para monstruos ya tenemos bastante con el extraterrestre “Alien, el octavo pasajero”, ¿no te parece?.

Luis Domingo

18 jun 2009

Preguntas, ¿para qué?

PREGUNTAS ¿PARA QUÉ?
El vivir en sociedad es difícil, por la complejidad de situaciones que conlleva, pero muchas de ellas podemos hacerlas más agradables y llevaderas si, cuando actuamos, nos hacemos preguntas que, por supuesto, no deberían ser retóricas.
¿Facilitamos la labor de los demás no poniéndoles obstáculos a propósito?.
¿Buscamos en los demás actitudes positivas que puedan mejorar la calidad de nuestras relaciones sociales?.
¿Es que deseamos que el futuro se nos escape de las manos?.
¿Tenemos algo que ofrecer y estamos dispuestos a compartirlo?.
¿Desafiamos a los que delegan sus propias responsabilidades en los demás?.
¿Estamos dispuestos a disfrutar de la vida y procurar que los demás también puedan disfrutarla?.
¿Sentimos todavía la necesidad de rebelarnos ante lo que consideramos actos injustos?.
¿Imaginamos un mundo en el que todos tengamos cabida?.
¿Pensamos en que lo que nos faltan para afrontar determinadas situaciones son las actitudes o las aptitudes?.
¿Nos paramos a pensar, aunque sólo sea de vez en cuando, en cómo pasa el tiempo y qué he hecho yo entretanto?.
¿Tenemos conciencia de lo que nos estamos jugando (perdiendo o ganando) en el día a día?.
¿Nos hacemos preguntas sobre ‘qué hago yo aquí’?.
¿Nos quejamos cuando sentimos que no somos queridos ni respetados?.
¿Miramos para otro lado cuando vemos a alguien que está agrediendo a otra persona verbal o físicamente?...
CUANDO NOS PLANTEAMOS PREGUNTAS ANTE SITUACIONES COTIDIANAS ES PORQUE ESTAMOS VIVOS Y, POR ENDE, DEBEMOS ALEGRARNOS, AUNQUE OTRA COSA DIFERENTE SERÁ "TOMAR PARTIDO".
Hay mil maneras de hacernos preguntas, pero son las que comienzan por ¿por qué me/yo ...? o ¿por qué tengo...?, las que nos pueden complicar la vida y al final sólo son preguntas que nos conducen a situaciones de enfrentamiento, de descontento, de encontrarnos a disgusto con lo propio, etc., etc.. Son las que pasan de lo colectivo a lo individual, transformándose en egoísmo, lo cual crea distancias y, en ocasiones, desprecio hacia quien lo ejerce.
¡BUSCA SOLUCIONES A TUS PREGUNTAS Y COMPARTELAS CON LOS QUE TE RODEAN!.
ENTRE TODAS LAS PERSONAS SE PUEDE APORTAR MUCHO Y ‘LA BOLA’ SERÁ CADA DÍA MAYOR Y MÁS BRILLANTE.
Luis Domingo

9 feb 2009

¿Egoísta yo?

"!Soy un desgraciado, Felipe!. No sé qué hacer con mi hijo. Sólo es inteligente. Tiene varias carreras y no es como el tuyo, que tiene un gran porvenir, pues conoce bien los secretos de la vida e incluso ha estado en la cárcel" (esta frase aparece en una película española del año 1.969, en la que un padre quiere colocar a su ilustrado y bien educado hijo, pero que no puede hacerlo porque esos valores no son los que exige la sociedad del momento).
Parace innecesario comentar nada sobre esta afirmación y el argumento, producto de la década de los años 60 que se instaló en España, era lo que más se vendía. La edad de oro de esta manera de pensar se generalizó en la década de los 80 y muchos ciudadanos la tomó como referencia, de tal modo que ahora estamos recogiendo la cosecha de lo sembrado. Es una manera de ver la vida muy valorada por una importante masa de la población, que jamás pensó que la sociedad es compleja (individuos de todo tipo y de formación muy diferente) y que hay que vivir solidariamente. Afirman que lo importante era y es el enriquecimiento sin esfuerzo, el progresar sin hacer méritos, el tener derecho a todo y muy pocas obligaciones, el aquí me pongo yo porque tengo más derecho que tú, el vocinazo frente al susurro, el mal modo frente a la consideración, el descrédito frente a la autoridad, etc., etc.. Sin embargo, hay gente que no sigue la ley de la selva, en la que sólo sobreviven los más listos y los más brutos. Es la ley del "todo vale" enfrentada a la reflexión, a la consideración y al repeto hacia los demás.
La libertad hace crecer e iguala a los individuos en su desarrollo individual y social; además, ofrece igualdad de oportunidades a tod@s, por eso son muchas las personas que piden libertad no sólo para ellas o para su entorno.
Es necesario trabajar para revertir la situación creada en los años del "todo vale". Debemos ofrecer otras ideas y comportamientos, para que aprendan a valorar la solidaridad y las relaciones sociales. Aceptamos que es difícil enderezar un árbol inclinado durante mucho tiempo y con un grueso tronco, pero no imposible. Buscar la armonía de los contrarios es un objetivo a conseguir.
¡No veámos como algo natural esos comportamientos tan egoístas y antisociales, como los del personaje peliculero!.
Luis Domingo

5 dic 2008

VOCABLAS Y PALABROTOS

La lengua, como “ser” vivo que es, está contínuamente cambiando y por ello se hace imprescindible el que haya un organismo que “vigile” los cambios, pues, en el caso de no hacerlo, en poco tiempo se llegaría al no entendimiento entre personas de una misma comunidad lingüística. En nuestro caso es la Real Academia Española la que tiene asignada esta función.
Expuesta esta obviedad, me llama la atención el que los neologismos, que aparecen contínuamente en la prensa y en los medios audiovisuales, echen raíces con tanta fuerza que se propagan como plaga entre los hablantes. La mayoría son “vocablas” inventadas por alguien con la intención de conseguir su “marca comercial”, pero que no tienen sentido desde la semántica, ni tampoco desde la formación personal más elemental. Me estoy refiriendo en este caso (hay multitud de ellos incrustados en la lengua) al vocablo “marental” que se está imponiendo entre l@s innovadores/-as del lenguaje feminista. Usan “marental” como oposición a “parental” y en ambos casos lo utilizan de manera que, el concepto que pretenden describir y transmitir, se convierte en un disparate de dimensiones descomunales.
Etimológicamente “parental” procede de la palabra latina parentem que significa ascendiente, progenitor, sin especificar si es mujer o varón, madre o padre, abuela o abuelo, o un antepasado cualquiera. Por tanto, usar “parental” para hacer referencia sólo al progenitor varón es, como poco, una barbaridad.
Lo de “marental” no sé de dónde lo habrán sacado, porque de matrem, seguro que no es, ya que tendríamos el término “matrental”. Luego, yo me pregunto ¿habrá salido de marem?. Si así fuere también la han fastidiado, pues su significado es macho, varón. Han caído en lo obsurdo, pues, pretendiendo crear un término en el que aparezca la mujer, por falta de racionalidad y por excesivo de afán de protagonismo han producido el efecto contrario: hacen desaparecer a la mujer y refuerzan con los dos términos la presencia del varón. Así que ¡mucho ojo con las palabras de nueva creación!, porque podemos hacer el ridículo más espantoso al crear “vocablas y palabrotos”.
¡¡¡En co-educación es imprescindible utilizar un lenguaje que no nos lleve a la confusión!!!
Luis Domingo

3 nov 2008

¡No me comprendes!
“¡Pues claro que te comprendo!. Somos amigos, ¿no?”. Respuesta habitual entre “colegas”. Esta expresión es mucho más frecuente entre progenitores y descendientes (hij@s). Llegó el momento en el que la persona adolescente se siente distanciad@ de los padres, porque no la comprenden. Los padres sufren y no digamos los afectados (masc./fem.).
El problema está en que no encontramos las palabras adecuadas en castellano para decir que no tenemos soluciones para todo. Las personas adultas respondemos con las mismas frases a nuestr@s hij@s: ¡pues claro que te comprendo!. Ahora bien, ¿en qué consiste “comprender”?. Quizá la etimología del vocablo nos ayude a “comprendernos” mejor los unos a los otros: “cum” = por completo; “prehendere” = coger; captar; de ahí que “comprehendere” signifique “coger en su totalidad”.
Este vocablo se usa desde hace más de dos mil años para decir que “somos capaces de coger/captar todos los elementos que componen una idea, un sentimiento, una concepción, ya sea abstracta o concreta, de las cosas”; por ejemplo: “comprendemos el mecanismo que hace funcionar una maquinaria cualquiera”, porque somos capaces de abarcar todos los elementos que lo componen. De igual manera, comprenderemos a otra persona cuando hayamos “cogido/captado” todos los elementos que conforman su sentir. Pero ahora viene la pregunta ¿quién es capaz de abarcar todos los componentes que están amasándose en el cerebro o en el sentimiento de otra persona?. No somos capaces de acceder a “comprenderlos”. Somos humanos y, por tanto, imperfectos. No tenemos la posibilidad de meternos dentro de los demás y mirar con sus ojos, de sentir lo que sienten, de pensar lo que piensan, .... de ponernos en el lugar del otro individuo.
La conclusión se nos hace fácil: si no comprendemos es porque no tenemos la opción de la ubicuidad, la de introducirnos en la mente de los demás, la de sentir como la otra persona, entonces ¿por qué se nos exige que la comprendamos?. ¡Lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible¡, como dijo el inefable Guerra, torero de nuestra tierra.
Dicho esto, hay que ser positivos y pensar que poniendo cada cual de su parte, podemos buscar lugares donde encontrarnos (me refiero dentro de una situación concreta), pero, como somos conscientes de nuestras limitaciones, todos debemos ser “comprensivos” con los demás y no exigirle más de lo que pueda ofrecer. Daremos nuestra opinión, haremos recomendaciones, diremos palabras de consuelo, plantearemos soluciones, probablemente subjetivas, etc., etc., pero no podremos “comprender” la situación personal de los demás.
Si somos conscientes de nuestras limitaciones, probablemente, seremos más comprensiv@s; de ahí se desprende que más tolerantes, pues la tolerancia es una parte muy importante de la co-educación.
Luis Domingo

21 oct 2008

BUENOS INDIVIDUOS, BUENAS PERSONAS
Siempre me ha llamado la atención ese refrán tan castizo de “¡Líbreme Dios de los amigos, porque de los enemigos ya me libro yo!”. Es muy frecuente escucharlo en personas que dicen tener muy buenas amistades y que afirman ser “muy sociales”.
Yo lanzo al aire preguntas que me surgen al escuchar semejantes afirmaciones. ¿Qué concepto tenemos de la amistad?. ¿Debemos ser excépticos con los amigos?. ¿Tenemos que levantar un muro entre el que se comporta adecuadamente con nosotros, nos apoya, nos respeta, nos ayuda, ..., porque consideramos que siempre debe estar la desonfianza por medio?, etc.
Toda persona que manifiesta actos de apoyo a otra no podemos considerarla como enemigo, sino más bien lo contrario y al final terminamos diciendo ¡que bien se ha portado esa persona conmigo!. De ahí se puede deducir que no es nuestro enemigo, luego ¿por qué tenemos que librarnos de nuestros amigos?. Son algunas de las frecuentes contradicciones en las que caemos los humanos.
Una buena amistad es lo que más debe valorarse y por ello hay que cultivarla con esmero: ¡no debemos poner en duda las relaciones que existen entre dos personas que manifiestan actos buenos mútuamente!.
Hay personas que habitualmente son buenas, solidarias, que procuran molestar lo menos posible, que nos sirven de apoyo en los momentos de debilidad, que llevan por bandera la honestidad, pero, que como los demás humanos, tienen sus debilidades, sus caídas, que se equivocan, que en ciertas situaciones pueden reaccionar con desmesura, pero todo esto les sucede de tarde en tarde, sin embargo durante la mayor parte de vida son buenos. Ahora bien, qué decir de los que habitualmente son insolidarios, reaccionan violentemante ante cualquier tropiezo, llevan por bandera el creer que sólo ellos tienen todos los derechos del mundo, contestan malhumorados, que no son capaces de compartir ni siquiera un momento, etc., etc., etc.. Antes que a éstos yo prefiero a los buenos, aunque en ocasiones salgan por los cerros de Úbeda: ¡Líbreme Dios de los malos, porque de los buenos ya me libro yo! (tal vez sea un argumento fácil, pero creo que es mejor tener que defenderse una vez en la vida ante el “error” de un bueno, que vivir el día a día “envuelto” en la desconfianza hacia los demás).
Evitaremos la educación sexista, cuando tengamos siempre presente que mujeres y varones podemos cometer el mismo tipo de errores. Éstos no son exclusivos de nadie y, tanto la confianza como la desconfianza en los demás, sólo depende del tipo de individuo que se séa.
¡La equivocación no depende del sexo, sino de la educación y la preparación que cada persona tenga!.
Luis Domingo

11 jun 2008

¡Qué importante es co-educar!

"Tarea muy fácil de realizar", para unos, "misión imposible", para otros, "¡vaya manera de complicarse la vida!", dicen los de acá, "la vida es como es y no hay que darle más vueltas", barruntan los de acuyá, y así hasta el infinito. Hay tantas opiniones y tan diferentes como individuos (=ser que no puede dividirse, pues, en caso de hacerlo, pierde las características que le definen) en este planeta.
Si algo hay que hacer es el dejar clara la premisa en la que debe fundamentarse este concepto: ¡pongámonos de acuerdo en definir en qué consiste la co-educación!.
Se dan tantas definiciones que, en ocasiones, llegan a confundir al que pone interés en comprender su contenido. Por tanto, es conveniente dar su definición etimológica: el vocablo CUM, en latín, significa "junto con; en compañía de", y EDUCARE es "alimentar; instruir [el espíritu]", de aquí deducimos que una posible definición es: "instruir a individuos unos junto a otros". Este insignificante matiz de "todos juntos" (nadie interprete que este sintagma es masculino, pues los colectivos procedentes de las lenguas indoeuropeas pasaron a las lenguas griega y latina como neutros -otro problema diferente es pensar que el error cometido por la sociedad, es decir, interpretarlo como masculino, lo tengamos como correcto-) es el que da sentido al esfuerzo que están realizando tantas personas en llevar la co-educación al mayor número posible de congéneres.
Somos muchos los individuos los que queremos co-educar. Intentamos que, cuando los educandos reciban información para mejorar su comportamiento social, no estén separados por criterios discriminatorios: para los varones un tipo de información y para las mujeres otro diferente. No es el sexo lo que debe separarnos en la convivencia cotidiana, sino la actitud que cada persona ponga ante la resolución de cualquier conflicto, de cualquier roce que se produzca, no sólo se producen entre personas de distinto sexo, sino que, en múltiples ocasiones, entre los del mismo sexo. Como mucho, debemos discriminar a quien presente comportamientos indignos, aunque esa discriminación sólo sea diferenciación -es conveniente saber con quien nos juntamos-, para que también podamos ofrecerles una co-educación que les ayude a reinsertarse, a cambiar su comportamiento.
Sentadas las bases, podemos discutir qué contenidos dar, a qué individuos deben ir dirigidos, cómo ofrecerlos y cuándo aplicarlos. Pero, creo que estaremos de acuerdo en que "el siempre juntos" tiene una fuerza mayor que "el cada uno por su lado", pues el "divide y vencerás" es una estrategia que no debe entrar como componente de la co-educación. Pues si de una cosa estoy convencido -aunque pensándolo bien tampoco del todo- es que no existe la discriminación positiva, pues son dos términos que conllenvan una contradicción interna, en sus propios términos. ¡LA CO-EDUCACIÓN NO DISCRIMINA!.
Luis Domingo