11 jun. 2008

¡Qué importante es co-educar!

"Tarea muy fácil de realizar", para unos, "misión imposible", para otros, "¡vaya manera de complicarse la vida!", dicen los de acá, "la vida es como es y no hay que darle más vueltas", barruntan los de acuyá, y así hasta el infinito. Hay tantas opiniones y tan diferentes como individuos (=ser que no puede dividirse, pues, en caso de hacerlo, pierde las características que le definen) en este planeta.
Si algo hay que hacer es el dejar clara la premisa en la que debe fundamentarse este concepto: ¡pongámonos de acuerdo en definir en qué consiste la co-educación!.
Se dan tantas definiciones que, en ocasiones, llegan a confundir al que pone interés en comprender su contenido. Por tanto, es conveniente dar su definición etimológica: el vocablo CUM, en latín, significa "junto con; en compañía de", y EDUCARE es "alimentar; instruir [el espíritu]", de aquí deducimos que una posible definición es: "instruir a individuos unos junto a otros". Este insignificante matiz de "todos juntos" (nadie interprete que este sintagma es masculino, pues los colectivos procedentes de las lenguas indoeuropeas pasaron a las lenguas griega y latina como neutros -otro problema diferente es pensar que el error cometido por la sociedad, es decir, interpretarlo como masculino, lo tengamos como correcto-) es el que da sentido al esfuerzo que están realizando tantas personas en llevar la co-educación al mayor número posible de congéneres.
Somos muchos los individuos los que queremos co-educar. Intentamos que, cuando los educandos reciban información para mejorar su comportamiento social, no estén separados por criterios discriminatorios: para los varones un tipo de información y para las mujeres otro diferente. No es el sexo lo que debe separarnos en la convivencia cotidiana, sino la actitud que cada persona ponga ante la resolución de cualquier conflicto, de cualquier roce que se produzca, no sólo se producen entre personas de distinto sexo, sino que, en múltiples ocasiones, entre los del mismo sexo. Como mucho, debemos discriminar a quien presente comportamientos indignos, aunque esa discriminación sólo sea diferenciación -es conveniente saber con quien nos juntamos-, para que también podamos ofrecerles una co-educación que les ayude a reinsertarse, a cambiar su comportamiento.
Sentadas las bases, podemos discutir qué contenidos dar, a qué individuos deben ir dirigidos, cómo ofrecerlos y cuándo aplicarlos. Pero, creo que estaremos de acuerdo en que "el siempre juntos" tiene una fuerza mayor que "el cada uno por su lado", pues el "divide y vencerás" es una estrategia que no debe entrar como componente de la co-educación. Pues si de una cosa estoy convencido -aunque pensándolo bien tampoco del todo- es que no existe la discriminación positiva, pues son dos términos que conllenvan una contradicción interna, en sus propios términos. ¡LA CO-EDUCACIÓN NO DISCRIMINA!.
Luis Domingo